Fotografia STEVEN KLEIN
Estilistmo por KARL TEMPLER
Incluso de cerca, con sus ojos del color de los mares del Caribe
llenando la pantalla, Kristen Stewart parece estar escondiendose, o al
menos intentándolo. Hay esta incomodidad, a menudo rozando en el terror,
que afecta sus labios y aprieta su ceño, como si le hubieran disparado
con suero de la verdad y supiera que será incapaz de ocultar sus
secretos más profundos. Ella parece rehuir de nuestra atención,
liberandose de la sombra de algo, cualquier cosa, de sí misma. Esta
tensión superficial fue el punto focal de las cinco películas de la
serie Twilight, girando sobre la Bella Swan de Stewart y su anaeróbico
infierno de amor adolescente por un vampiro, y esto ha hecho de Stewart
de la niña de cartel de Hollywood a la genial, angustiada adolescente.
En películas tan lejanas como la cómica Adventureland de Greg Mottola
(2009), la búsqueda y épica Into the Wild de Sean Penn (2007), la
absurda de ciencia-ficción Jumper de Doug Liman (2008), todo el camino
hasta la desgarradora del pasado año Still Alice, Stewart ha demostrado
que ella puede interpretar esa angustia con un humor irónico, rico
sentimiento, dulzura, estupidez, y todo lo demás.
Desde sus primeros papeles, hechos antes de que ella fuera una
adolescente (The Safety of Objects, Panic Room, y Cold Creek Manor), la
actriz parecía ser natural, nacida para ello, como de hecho lo fue.
Stewart, ahora de 24 años años, creció en LA. - creció en los sets de
filmación donde sus padres trabajan tras las cámaras en Hollywood. En
sus mejores papeles, Stewart ha hecho de su candor, la desnudez que a
ella le gustaría cubrir, algo más, algo gracioso incluso; ella parece
haber encontrado una manera de hacer su propia auto-posesión heroica.
Como Joan Jett en The Runaways (2010), la traducción de la tranquila
estrella de cine a la relajada estrella de rock es constante y, como era
de esperar, maravillosa. Pero incluso en el mundo de
Goya-plasma-los-cuentos-de-Grimm de Blancanieves y la leyenda del
cazador, la Blancanieves hosca y dulce de Stewart es impecable. E
interpretando a la libertina Beat Marylou en la adaptación de Walter
Salles de On The Road de Kerouac (2012), lo genial de Stewart se
convierte en algo casi tangible, unos polvos mágicos que esparce sobre
sí misma - encantadora, caprichosa, luminosa.
Este mes, en Clouds of Sils Maria, dirigida por Olivier Assayas, Stewart
interpreta a la asistente personal de una actriz genial y realizada,
interpretada por Juliette Binoche, y por su actuación, Stewart ha sido
la primera actriz americana en ser nominada para el equivalente al Oscar
francés, el César, en 30 años. La película es en parte sobre muchas de
las coincidencias existenciales e intrusiones a las que una actriz hace
frente en su vida y su carrera, desde el material y los compañeros de
trabajo a cosas como perfiles en revistas. Y, como Stewart le dice a su
heroína, la escritora y cantante Patti Smith, ella no es exactamente
inmune a esas intrusiones, pero está orgullosa de que donde está - y lo
está - es solo porque las paradas que ha hecho a lo largo del camino la
han llevado a estar ahí.