
La narración laberíntica estaba por todo el mapa, y me frustraba cada vez más en lo que parecía ser el desarrollo de personajes excesivamente al azar - aunque algo necesarios - eso fue más continuo que la transformación. El guión de José Rivera empieza disperso, al igual que sus personajes, y yo simplemente no estaba recibiendo en ello. En un punto yo estaba solo perdido. A continuación, una epifanía. De repente me encontré convirtiendo invertido en estas almas errantes, empatizando con ellos y sus apremiantes necesidades aparentemente sin rumbo. "En todo el mapa?" "Lost?" La película estaba reflejando el libro en que esta basada. Eso debe ser todo sobre el camino, porque eso es acerca de lo que es la historia. On the Road no sigue la tradicional estructura de tres actos, y no se lo propusieron. Una vez yo tuve ese momento de iluminación comencé a resolver en lo que, después de la primera media hora o así, se convirtió en un cautivante viaje que tanto me atrapado en sus garras que por los créditos cerrados yo estaba aplastado por tener que decir adiós a este elenco. Yo quería más, y habiendo en un punto me encontré mirando el reloj, a pesar de su longitud de más de dos horas, me podría haber quedado tres.















