“Cuando empiezas a hacer arte tienes ideas radicales y ambiciosas que a menudo pierdes. A veces acabas haciendo cosas que la industria puede absorber fácilmente. Siempre me ha dado miedo traicionar el idealismo del comienzo y por eso me obsesiona mantener vivo el diálogo con mi yo joven. Más o menos de eso se trata esta película”. Con un entusiasmo y energía desbordantes, el cineasta francés Olivier Assayas comenta así lo que representa en su carrera la película The Clouds of Sils Maria, presentada en la competición oficial del último Festival de Cannes.
Tras tres décadas haciendo filmes de género (Demonlover), documentales sobre cine (HHH, portrait de Hou Hsiao-Hsien) y música (Noise) y trabajos más conocidos internacionalmente como Carlos (sobre el terrorista venezolano Carlos “El Chacal”), el excrítico de Cahiers du Cinéma presenta una obra llena de referencias. Entre ellas, a cintas como Persona, de Ingmar Bergman, y Las lágrimas amargas de Petra von Kant, de Rainer Werner Fassbinder. Son espectros que también pueblan la aldea de Sils Maria en Suiza, donde transcurre gran parte de la acción.
“Quería un paisaje que fuera protagónico y con fantasmas del pasado. Y este tiene exactamente eso. Ha inspirado a poetas, músicos, pintores y filósofos como Nietzsche. No cuento esa historia, pero confío en que esos fantasmas están ahí”, dice a La Tercera.